sábado, 21 de mayo de 2011

... y el mundo siguió entre la rotación y la traslación

Pasó el tiempo y llegó el amor, una esposa y una hija soñada. Mientras tanto, iba desarrollando mi vida profesional. Pero, como la vida es constante movimiento y nada suele ser del todo estable, en el 2001 la esposa se convirtió en "ex-posa" (afortunadamente tengo una relación persona maravillosa con ella, toda una bendición que sea la madre de mi hija), la empresa que ayudé a fundar y expandirse entró en problemas, y mi panorama personal cambió en poco tiempo. Entré en lo que se dice una CRISIS. Los chinos representan esa palabra con dos ideogramas: el de peligro y el de oportunidad. ¡Que sabios son los orientales!, por algo es un pueblo milenario. Sin lugar a dudas una Crisis implica riesgos, pero si se la puede canalizar positivamente, también es una gran oportunidad de cambio. Ya les contaré hacia donde derivó mi vida. Lo que puedo asegurarles que no varió fue el enorme amor y mi gran felicidad por ser papá de Melu (hoy con casi 16 años). Es una hermosa experiencia, diría la más maravillosa, crecer junto a ella y poder disfrutarla.

Me presento ...

Nací en el 63, y para parafrasear a Fito Paez, diré que no fue con Kennedy a la cabeza, sino que lo hice un día antes de que asumiera la Presidencia de la Nación el Dr. Arturo Humberto Illia, un 11 de octubre de 1963.
Mi madre me contó que costó mi llegada a este mundo, parece que le dí un buen trabajo.
Mi infancia se desarrolló entre el estudio y el deporte, ya que jugué al basket desde muy pequeño, ganándome el apodo de "chichón de piso".
Así fue pasando el primario, el secundario, y luego la universidad.