sábado, 21 de mayo de 2011

... y el mundo siguió entre la rotación y la traslación

Pasó el tiempo y llegó el amor, una esposa y una hija soñada. Mientras tanto, iba desarrollando mi vida profesional. Pero, como la vida es constante movimiento y nada suele ser del todo estable, en el 2001 la esposa se convirtió en "ex-posa" (afortunadamente tengo una relación persona maravillosa con ella, toda una bendición que sea la madre de mi hija), la empresa que ayudé a fundar y expandirse entró en problemas, y mi panorama personal cambió en poco tiempo. Entré en lo que se dice una CRISIS. Los chinos representan esa palabra con dos ideogramas: el de peligro y el de oportunidad. ¡Que sabios son los orientales!, por algo es un pueblo milenario. Sin lugar a dudas una Crisis implica riesgos, pero si se la puede canalizar positivamente, también es una gran oportunidad de cambio. Ya les contaré hacia donde derivó mi vida. Lo que puedo asegurarles que no varió fue el enorme amor y mi gran felicidad por ser papá de Melu (hoy con casi 16 años). Es una hermosa experiencia, diría la más maravillosa, crecer junto a ella y poder disfrutarla.

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